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Este blog es un espacio para acercarse a los intríngulis de la sexualidad y las connotaciones del género.
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Miércoles, 05 de julio de 2006
Entre las primeras sugerencias que ustedes mism@s hicieran sobre temas para abordar en este blog, ocupó un lugar privilegiado el asunto de la infidelidad.
Sin embargo, como les había ya mencionado en la presentación de este espacio, su hilo conductor es el azar, de manera que me paseo por los temas sin un itinerario de viaje predeterminado. Por ello había quedado atrás el tema que nos convoca hoy, y que resurge del olvido porque ocupa por estos días el interés de un foro de discusión en el que participo (el YGCA, del que algo les he comentado antes). Así las cosas, esta anotación se constituye también como la opinión que siento en respuesta a las expresadas en dicho foro.
En primer lugar quisiera rescatar la distinción cultural -frecuentemente ignorada- entre fidelidad y lealtad. Si bien cualquier diccionario las presentará como palabras sinónimas, siempre he creído que se puede ser infiel sin dejar de ser leal. Si por infiel se entiende “sostener una relación o encuentro con alguien diferente a la propia pareja” es posible pensar que eso ocurra sin que se falte al voto de confianza que el otro o la otra han depositado en su pareja. Un ejemplo está en las parejas swingers y en las parejas liberales, casos en los que se ha pactado la permisividad de ciertos encuentros con otr@s, y justamente por estar “pactadas”, estas infidelidades no constituyen una deslealtad.
Continúa: AQUÏ
Por: Sofía | General | Comentarios (1) | Referencias (0)
Perseo | 21-07-2006 13:44:43