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Lunes, 27 de febrero de 2006

Fantasías Sexuales

Parte III

Una línea no tan delgada

Es frecuente que esta manera de escapar a la rutina provoque conflictos internos, fundados en el pensamiento erróneo de que las fantasías sexuales revelan frustraciones o deseos ocultos. Por ejemplo, si se gusta de fantasear con relaciones homosexuales aparece la duda sobre la identidad sexual, o si se fantasea con el papel de violador surge el miedo a serlo en la vida real. Estos conflictos se sostienen sobre una idea equivocada, pues se ha demostrado que las fantasías sexuales son únicamente una búsqueda de placer mediante ensoñaciones eróticas que excitan sexualmente a quien piensa en ellas. Para explicarlo la sexóloga Elena Gómez ofrece el siguiente ejemplo: “usted puede ir un día cualquiera en el transporte público, ser apretujado o pisado reiteradamente por alguien y desear ahogarlo allí mismo. Incluso de forma divertida y como desahogo puede llegar a imaginarlo, pero creo que estará de acuerdo en su escaso deseo real de llevarlo a cabo. En el caso de las fantasías sexuales puede llegar a suceder lo mismo, el resultado de imaginar algo puede no tener nada que ver con realizarlo”.

Para otras personas las fantasías sexuales son motivo, no de conflicto, sino de culpabilidad. La culpa les hace pensar que sufren trastornos sicológicos o alteraciones de la personalidad, adquiriendo sus fantasías un doble sabor: por un lado el placer de imaginarlas y por otro, la culpa posterior. Esto ocurre cuando el argumento de sus fantasías corresponde a conductas que se encuentran fuera del sistema de valores impuesto por la sociedad y justamente en darse cuenta de ello se halla la solución. Las conductas que han hecho carrera en nuestra sociedad como “correctas” no lo son necesariamente, o no son las únicas. Lo mismo ocurre con las “incorrectas”. Finalmente ¿quién fija el patrón?, ¿quién fija una conducta particular en un grupo u otro?. Ahora, si no estamos hablando de conductas, sino de fantasías, de sucesos que ocurren únicamente en nuestra cabeza, ¿a quién ha de importarle si no sólo a nosotros mismos?. Finalmente, ¿culpa de qué? ¿de imaginar?.

En todo caso la mayoría de profesionales que manejan el tema coinciden en afirmar que “no existen datos científicos que demuestren que un determinado tipo de fantasía sexual, revele detalles sobre la conformación psicológica de la persona. Nuestros valores personales y sociales pueden diferir de nuestras fantasías, al igual que los personajes interpretados por el actor pueden no tener nada que ver con la personalidad real del mismo”. (Masters, Johnson y Kolodny, 1987).

En muchas ocasiones las fantasías son agradables sólo en el plano de la ensoñación e intentar llevarlas al plano de los hechos puede constituir un sinsabor. Un modelo de caso muy común entre los terapistas es el siguiente: “La fantasía más recurrente de X es estar con dos mujeres. Un día se presenta la oportunidad. Cuando menos se lo esperaba ya está en la cama con las dos chicas e intenta seguir la estrategia que ha repasado tantas veces es sus sueños, pero ahora, en la vida real, la situación no es tan hermosa y la excitación no es la misma. X se pone nervioso cuando le quitan el bóxer, el ambiente no es como lo había imaginado… se viste rápidamente y sale del lugar”. La moraleja de esta historia es que muchas fantasías conviene que se queden en esa dimensión mágica y que nunca trasciendan a la realidad.

Ocurre también que muchas fantasías generan excitación sólo en el plano imaginario y la sola idea de una proximidad física a ellas es desagradable. Un ejemplo de ello es la fantasía, tan común, se ser violad@ por varias personas desconocidas. Otra clase de fantasías sexuales que no se piensan realizar nunca en la vida real, no porque parezcan desagradables sino porque se es consciente de su remota posibilidad, son aquellas que se desenvuelven en escenarios o circunstancias muy poco accesibles. Es el caso de hacer el amor en un trasbordador espacial o tener relaciones simultáneamente con un@s trilliz@s. Sin embargo, si eso causa excitación, no se deja de fantasear con ello.

Por supuesto hay también muchas fantasías sexuales que se desea traer al plano de las acciones y cuya realización puede ser incluso más placentera que su imaginación.

Por: Sofía | General | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

Nada tan absurdo, como pensar que las fantasías sexuales sólo revelan frustraciones o deseos ocultos.

Fantasías hay muchas, unas que solo tienen vida en nuestra imaginación y de esa manera son más placenteras,que cuando las realizamos. Quizás, porque dejan de ser fantasías.

Besos


Elvira | 27-02-2006 20:09:21

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